Dave Bookman, de la emisora canadiense The Edge, ha sido el primer DJ radiofónico en pinchar un nuevo tema de Dig Out Your Soul, séptimo disco de Oasis. La canción elegida ha sido Falling Down, en una versión que el dúo The Chemical Brothers ha remezclado de la original y que ha provocado el debate entre los fans del grupo sobre si un sonido tan electrónico tiene cabida en un disco de Oasis.
El estreno ha sido presentado como un ejemplo de la dirección tomada por Noel Gallagher para sus nuevas composiciones, aunque al tratarse de un remix no se ha aclarado cuál es la nueva línea a seguir, si es que la hay. Personalmente, me encantaría que una canción así pasara el corte del disco, ya que se trata de un movimiento arriesgado, el resultado me parece muy bueno y está muy alejado de los patrones Oasis.
Puedes escuchar Falling Down aquí o bien descargarla de aquí.
Tras una cuenta atrás de tres días en su web y emplazar a sus fans al popular programa radiofónico de Zane Lowe (BBC-1), Bloc Party han presentado hoy lo que será su nuevo single, Mercury. El avance del tercer disco del grupo saldrá a la venta el 11 de agosto, aunque su cantante, Kele Okereke, cree que el resto del nuevo material no estará listo hasta 2009.
El lanzamiento de Mercury supone otro paso más en la experimentación que Bloc Party están haciendo con la electrónica, en la línea de su anterior single Flux. Sin embargo, Okereke aseguró a Zane Lowe que el sonido del disco está más próximo a su debut Silent Alarm, pasado por la experiencia del más reciente A Weekend In The City.
Además de la nueva canción, Bloc Party han decidido acompañarla de un video que puede verse también en su página oficial:
Carl Barât lo intenta demasiado. El primer disco con Dirty Pretty Things, Waterloo to Anywhere, fue un esfuerzo por mostrar que la inmediatez y urgencia de The Libertines le pertenecía a él. Su segundo disco es lo contrario y busca demostrar que es algo más que el compañero libertino de Peter Doherty. Y cae en la misma trampa que él con Shotter’s Nation: demasiada producción.
Y es que parece que The Libertines han encontrado el milagro de la producción el mismo año, aunque en grupos diferentes. Es posible grabar los instrumentos por separado y no es obligatorio grabar en directo cuando estás en el estudio. El descubrimiento le sienta mejor a Dirty Pretty Things y suenan menos impostados que los nuevosBabyshambles. Tras un debut basado en guitarrazos y canciones rápidas, Romance At Short Notice está compuesto por doce canciones mucho más calmadas y en las que se percibe un mayor esfuerzo compositivo. La chispa de nuevo se ha perdido, aunque no se la echa tanto de menos esta vez. Son por fin un grupo nuevo.
Sin contar con singles tan claros como Bang Bang, You’re Dead, el nivel de las canciones en general ha aumentado. Las influencias también son más: hay claros guiños a The Smiths y Morrisey, ecos de blur y suenan cada vez menos a The Libertines. La mayor colaboración en la composición y tareas vocales de Anthony Rossomando y del ex-Cooper Temple Clause Didz Hammond también se notan.
De hecho el verdadero punto fuerte en las nuevas canciones son las armonías vocales entre ellos. Las acompañan de más melodías en las guitarras, desarrollan las canciones sin miedo a que no sean directas e incorporan elementos acústicos, trompetas y cuerdas. Donde mejor se muestra todo esto es en Truth Begins, cinco minutos perfectos de brit-pop. Las letras también buscan una mayor profundidad y aunque en ocasiones Barât se pase de frenada, demuestra que también sabe escribir, homenaje a Inglaterra incluido.
Si lograran sonar más fluidos habrían logrado del todo el objetivo; no hay que intentarlo tanto, no tiene que ser tan difícil. Pero les queda un buen disco veraniego que de momento da el pego. Mientras tanto Carlos puede estar tranquilo: ha superado a Peter en el examen del segundo disco y de momento sigue teniendo excusa para posponer la inevitable reunión. Con la misma progresión, un tercer disco podría ser muy interesante. Hay otros que no pueden decir lo mismo.
Tras el animado mes de mayo y la despedida de temporada de junio, el verano comienza sin demasiadas propuestas para Valladolid. Cuando toda España se prepara para los numerosos festivales con gran presencia internacional, la capital castellana espera un verano más sin mucho interés hasta que se reinicie el curso.
De hecho, uno de los grandes festivales veraniegos propone la cita de esta semana. Summercase presenta su cartel el próximo viernes 4 a la 1:00 en la sala Mambo. No contaremos con ninguna actuación en directo, sino con una doble sesión a cargo de DJ Amable y DJ Intronauta.
Los 8€ de entrada darán derecho a consumición y al sorteo de entradas y regalos del evento que los días 18 y 19 de julio se celebra en Barcelona y Madrid. Para darse con un canto en los dientes.
The Music es uno de esos grupos que incomprensiblemente no alcanzan nunca el reconocimiento mediático que merecen. Si bien es cierto que su irrupción en 2001 con el single Take The Long Road And Walk It conllevó un fenómeno hype que por esas fechas compartieron con The Strokes, The Libertines y sus colegas The Coral y The Vines, la repercusión posterior fue decayendo y se vieron relegados por propuestas similares pero mucho menos arriesgadas e interesantes.
Su tercer disco se ha hecho esperar y tras cuatro años ha logrado despertar bastante interés. Y está justificado. Strength In Numbers sigue los patrones de The Music, con su suerte de electrónica hecha a base de guitarras, bajo, batería y una voz muy personal que parece una mezcla entre Perry Farrell (al de Jane’s Addiction no a la pantomima que es ahora) y Richard Ashcroft. De hecho, The Verve son una de sus claras influencias, junto a los Stone Roses más dance de Fools Gold y la escena madchester en general. La que montó la prensa con la new rave el año pasado no tenía razón de ser, porque si hay un grupo alternativo que ha encontrado la fórmula para eso son The Music.
Y ahora la repiten. Pero a su vez, renovando su sonido al potenciar la electrónica en la instrumentación como no habían hecho antes. Además, la duración de las canciones se ha reducido considerablemente y hay incluso algunas de tres minutos, lo que era impensable en sus dos trabajos precedentes. Consiguen así reinventarse en lo que parece un segundo debut y supone un gran paso adelante en su trayectoria. Querían romper con la espiral en la que habían entrado, con numerosos problemas personales y demostrar lo que valen. Lo han hecho. Las letras reflejan también ese giro en sus vidas, mucho más personales y en las que Robert Harvey afronta sus propios fantasmas, aunque sin abandonar el tono épico que marca sus composiciones.
La salida del disco en estos comienzos del verano hace que The Music vayan a estar en los carteles de los principales festivales. De momento han demostrado estar también en plena forma en los escenarios. Por sus entrevistas se nota que a pesar de su media de 25 años han madurado y los problemas que trajeron en el pasado las giras no van a repetirse. Con su estabilidad quizá les llegue el momento y logren reivindicar el lugar que merecen. Si Kasabian tuvieron sus quince minutos…