El Lorito celebró por todo lo alto su primer aniversario ofreciendo una sesión doble de música en directo en la que se mezcló uno de los mejores directos del panorama español junto a uno de los referentes del bullicioso nuevo folk americano. Con Manta Ray y Micah P. Hinson en tres fechas para Valencia, Barcelona y Madrid, la revista digital realizó una gira que permitió resarcirse al estadounidense de sus recientes caídas tanto del FIB’07 como del Día de la Música.
El día 29 de septiembre El Lorito llegó a Madrid. Manta Ray a modo de falsos teloneros descargaron toda su electricidad ante un público, desgraciadamente algo frío y que estaba aún entrando en la sala Heineken, que pudo comprobar porqué los asturianos son pieza clave del indie en España. Con su arriesgada apuesta de dos bajos alternantes a dos teclados, lograron crear una densa atmósfera por la que fluyó una gran actuación que dejó patente la calidad y profesionalidad del grupo.
Dejando atrás una actuación basada en muchas capas de sonido conseguidas a través de guitarras, voces, bajos, teclados y batería, llegó el turno de Micah P. Hinson. Él mismo se encargó de montar el escenario y de igual manera montó su actuación. Con tan sólo un par de guitarras (acústica y eléctrica), se pasó en cuestión de minutos de un ambiente espacial a uno íntimo en el que la proximidad entre el músico y el público fue máxima. Preparándose entre canción y canción, Micah P. contó algunas cosas de una vida que parece sacada de un manual de héroe maldito del blues, presentó a un amigo al que se trajo de batería circunstancial para un par de canciones, explicó la “foto familiar” que llevaba en la guitarra acústica… y pidió disculpas por ofrecer un concierto tan sencillo. Si él tiene que pedir disculpas…
Poniendo todo el peso en su voz profunda no sólo no defraudo, sino que logró que sus tres impecables discos (dos oficiales y uno intermedio de composiciones previas) mostraran que sus arreglos no son más que eso, acompañamientos; él solo se basta para emocionar a todo aquel que quiera escucharle y cuando sus gritos desgarrados hacen aparición las primeras filas sólo pueden sentir escalofríos. Quizá lo mejor que pueda decirse es que todos nos quedamos con ganas de alargar el concierto, Micah P. Hinson el primero, pero los encargados de la sala Heineken hicieron que fuera imposible destrozando la comunión existente ya que tenían que echarnos cuanto antes para hacer caja con el negocio de la noche madrileña.
A pesar de ello, nada pudo empañar a un pequeño genio de Abilene (“el culo de América” según Micah) que con 26 años apunta a convertirse en una leyenda del folk que se está forjando poco a poco en noches como las del día 29. “Soy pobre, pero prometo que la próxima vez traigo una banda” dijo con toda la normalidad del mundo al comenzar, algo que todos los asistentes esperamos ansiosos para la gira que se avecina con la salida al mercado de un nuevo disco en primavera. Será una nueva oportunidad para ver, ahora arropada con toda su orquestación, una de las mejores voces que han salido de Estados Unidos en los últimos años.

El lorito es un nombre horrible…
Pronto escucharé “and the gospel of progress”, que lo tengo bajando