The Music es uno de esos grupos que incomprensiblemente no alcanzan nunca el reconocimiento mediático que merecen. Si bien es cierto que su irrupción en 2001 con el single Take The Long Road And Walk It conllevó un fenómeno hype que por esas fechas compartieron con The Strokes, The Libertines y sus colegas The Coral y The Vines, la repercusión posterior fue decayendo y se vieron relegados por propuestas similares pero mucho menos arriesgadas e interesantes.
Su tercer disco se ha hecho esperar y tras cuatro años ha logrado despertar bastante interés. Y está justificado. Strength In Numbers sigue los patrones de The Music, con su suerte de electrónica hecha a base de guitarras, bajo, batería y una voz muy personal que parece una mezcla entre Perry Farrell (al de Jane’s Addiction no a la pantomima que es ahora) y Richard Ashcroft. De hecho, The Verve son una de sus claras influencias, junto a los Stone Roses más dance de Fools Gold y la escena madchester en general. La que montó la prensa con la new rave el año pasado no tenía razón de ser, porque si hay un grupo alternativo que ha encontrado la fórmula para eso son The Music.
Y ahora la repiten. Pero a su vez, renovando su sonido al potenciar la electrónica en la instrumentación como no habían hecho antes. Además, la duración de las canciones se ha reducido considerablemente y hay incluso algunas de tres minutos, lo que era impensable en sus dos trabajos precedentes. Consiguen así reinventarse en lo que parece un segundo debut y supone un gran paso adelante en su trayectoria. Querían romper con la espiral en la que habían entrado, con numerosos problemas personales y demostrar lo que valen. Lo han hecho. Las letras reflejan también ese giro en sus vidas, mucho más personales y en las que Robert Harvey afronta sus propios fantasmas, aunque sin abandonar el tono épico que marca sus composiciones.
La salida del disco en estos comienzos del verano hace que The Music vayan a estar en los carteles de los principales festivales. De momento han demostrado estar también en plena forma en los escenarios. Por sus entrevistas se nota que a pesar de su media de 25 años han madurado y los problemas que trajeron en el pasado las giras no van a repetirse. Con su estabilidad quizá les llegue el momento y logren reivindicar el lugar que merecen. Si Kasabian tuvieron sus quince minutos…